COPIAPO/SANTIAGO- Los 33 mineros rescatados en Chile se prepararon para morir debilitados y enterrados a 700 metros bajo tierra, reveló uno de los sobrevivientes, que confesó que temieron una lenta agonía causada por el hambre. El minero Yonni Barrios (50 años), señaló en una entrevista que no tuvo ninguna alegría después del derrumbe del 5 de agosto que los sepultó en la mina San José. Sólo recobró la felicidad cuando pisó tierra el miércoles 13 de octubre, tras un histórico rescate que vio el mundo entero.
"Nos cuestionábamos siempre por qué quedamos vivos; nos resultaba cruel que estuviéramos vivos ahí abajo y después morirnos debilitados, totalmente desnutridos", señaló Barrios.
El mundo se conmovió al saber que a 17 días de la tragedia los mineros no sólo habían sobrevivido racionando el poco alimento que tenían y bebiendo agua contaminada, sino que conservaron el ánimo pese a no tener certeza de que serían rescatados. Sin embargo, Barrios confesó que esos días estuvieron llenos de angustia.
"Habíamos perdido la esperanza; los últimos días cuando llegó la sonda al refugio, todos estaban esperando morir", agregó el operario, que reveló que pese a esa resignación nadie intentó suicidarse.
Barrios, quien usa los sofisticados lentes que recibieron para soportar la claridad, dijo que la luz del sol le lastima como una aguja. "No hubo ratos alegres", señaló el hombre que desde los 17 años trabaja como minero. "El único momento de alegría era cuando pensaba en llegar arriba y que ya estaba salvado", señaló Barrios, que recuerda con emoción el momento cuando abrazó a su pareja Susana al salir de la cápsula Fénix II.
El minero cuenta que en el período que estuvieron encerrados hubo discusiones dentro del grupo pero que nunca se llegó a los golpes. "Contacto físico entre dos personas no; eso estaba totalmente prohibido", indicó. Barrios explicó que para evitar esa instancia realizaban hasta tres reuniones por día. "Se hablaba de las discusiones y la persona que estaba equivocada tenía que pedirle perdón a la otra", apuntó, indicando que las diferencias eran acerca de los plazos para los sondajes o el rescate.
La cápsula en Santiago
En tanto, la cápsula Fénix II, que permitió rescatar a los 33 mineros atrapados en el yacimiento San José, fue exhibida ayer por primera vez frente el Palacio de La Moneda, ante la expectativa de los capitalinos ávidos por verla y fotografiarla, en medio de un debate sobre cuál debe ser su destino final.
Cientos de personas soportaron más de una cuadra de fila para tomar fotos, pero sin tocarla por "seguridad". Protegida por un vallado y junto a tres grandes paneles con fotografías de los momentos clave del rescate, la cápsula se yergue como un "símbolo de orgullo nacional", según dijo el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter. (Reuters)